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miércoles, 9 de julio de 2014

Soñando despiertos: descubriendo portales a la imaginación

Woolis y buenas tardes a todos,
después de leer una entrada de Ana, una amiga (dirección a su entrada), he decidido seguir su consejo y dedicar al menos una entrada a los libros.


Llevo leyendo prácticamente toda mi vida. Recuerdo que al principio no lo hacía con entusiasmo, lo veía como unos deberes más, algo que se sumaba a las multiplicaciones y divisiones del colegio y que restaba tiempo de jugar y divertirse, que quitaba tiempo de soñar.

Entonces no lo veía como un instrumento para imaginarme otros mundos distintos a los que vivía de niño. No recuerdo cuando se produjo el cambio, pero terminó por ocurrir. Recuerdo en cortas secuencias que tenía compañeros no tan interesados en la lectura o que directamente no leían mientras pudieran evitarlo.

¿Qué era la vida entonces? ¿Qué era lo que nos mantenía vivos y creativos y cuál era la clave para olvidar los problemas? Porque no importaba cuántas veces nos cayésemos, cuántas nos rindiésemos ante un obstáculo, siempre terminábamos por intentarlo de nuevo, por levantarnos, por aprender a sortearlo.

¿Cuántas veces viajamos a mundos que no existieron nunca en nuestras infancias? ¿Lo recordáis? Yo recuerdo haber sido pirata, ladrón, acróbata, agente secreto… aunque este último no estoy seguro de dónde salió. Dos árboles de un parque cercano hicieron de mástiles y, algunos años más tarde, de portería. Los columpios solían ser obstáculos, troncos que colgaban a pocos metros de aguas infestadas de cocodrilos, o trampas que debíamos esquivar… Era genial. Lo recuerdo en una mezcla de fascinación y alegría, ¿y vosotros? ¿Qué soñabais despiertos? ¿Qué imaginabais? ¿Qué llegabais a ver?


Y por fin crecimos. Y dejamos de lado el aprendizaje con juegos y nos sumergimos en el horror de los estudios, que ahogaban nuestros deseos de libertad. Para algunos, fueron los libros los que nos aliviaron esa presión, para otros la música, para otros el dibujo, o las matemáticas, o la escritura, o la historia, o varios al mismo tiempo… En mi opinión, creo que di una vuelta demasiado larga para terminar con la lectura y la escritura a tiempo parcial.

Hace unos párrafos comenté que no sabía con certeza cuando se produjo el cambio entre leer por obligación y leer por gusto, y es cierto, pero puedo suponerlo. Por aquel entonces leía todos los libros de la serie de vapor que se pusieran a mi alcance, hasta que vinieron nuestros tíos y mi prima a visitarnos. Ella trajo consigo Harry Potter, y de alguna manera me convenció y para cuando se fue yo ya tenía mi propio libro. No creo que fuera muy difícil porque ya entonces me apasionaban la magia y las criaturas mitológicas.

Pero fue la incorporación de esta saga al cine lo que me ayudó a poder leerlo y soñarlo al mismo tiempo. Las palabras dejaron de formar complicadas frases y compusieron una historia que podía ver y desarrollar sin tener que cerrar los ojos. Tuve que cambiar a algunos personajes, o bien porque la primera vez decidí saltarme todas las descripciones  largas o bien porque no les había tenido en cuenta, o porque prefería el aspecto que les habían dado con efectos especiales- horror :0 -. Los diminutivos que me había inventado de los nombres impronunciables dejaron de tener sentido en el interior de mi cabeza cuando escuché la correcta pronunciación de ellos.


Por cierto, ¿alguien que haya leído el cuarto libro de Harry Potter me puede recordar cómo se llaman esos insectos o lagartos o bichos que tienen dos cabezas, una delante y una detrás – oh, pleno, no me digas -, una que era venenosa y la otra no? Creo que las presentó Hagrid en la asignatura que impartía en los lindes del Bosque Prohibido. Es que siempre se me olvida ;(

 ¡Gracias!