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jueves, 3 de julio de 2014

Recuerdo de un sueño: Atracciones Temporales (??.03/04/05.12) -- Capítulo 1, parte 1


Woolis y buenas tardes a todos. Por fin, la historia que muchos de vosotros estabais esperando y que espero que os sorprenda y que no os decepcione. Estas son solo las primeras páginas, pero es suficiente para que podáis probar el sabor de lo nuevo y desconocido.

Todo ello es soñado. Las partes que no fueron soñadas se añadieron para rellenar de un espacio de acción a otro. Empecé a escribirla hace dos años y si bien este curso apenas le he dado más que unos pocos empujones, los suficientes para que no me olvide de ella, la tengo muy desarrollada.

Estos son la clase de sueños que me gustan, completamente nuevos, completamente enormes y gigantescos y sin ningún nivel de comparación con el mundo. Fue genial soñarlo y es fantástico volver a este lugar que flota en la neblina de los recuerdos. Espero que lo disfrutéis, que aproveche.






Atracciones temporales

-Daniel, ¡eh, Daniel! ¡Despierta!

Me esforcé por abrir los ojos.

-¿Qué pasa? ¿Estamos llegando? ¿Es grande?

-¿Qué si es grande? Dios mío, es inmenso.

Pegué las manos a la ventana. Un enorme parque se extendía cuanto podía ver. De hecho, no veía lo que había al otro lado. En un extremo, a la derecha, un bloque inmenso de lo que parecían hierros apuntando al cielo y torcidos, envueltos en espesa vegetación. Parecían oírse los chillidos de las aves, y el estruendo lejano de alguna cascada.

Hacia la izquierda se alzaban pequeñas atracciones, como las que puedes ver en cualquier parque de atracciones. En el centro, se reunían cinco hoteles, separados por verjas altas y negras unos de otros, todo con un carácter de película.

Para finalizar, a la izquierda del todo había unos edificios grandes [las atracciones de noche], aunque ahora no se veían muy bien, desde tan lejos [a la luz del día]. Aun así, se distinguía algún que otro foco, alguna que otra esquina de lo que sería un casino, o restaurante… Todo ello para nosotros.

-¡Por la madre de Cristo!- oímos jurar al profesor de Filosofía. -Es más grande aún que como aparece en las fotos.

-No me jodas.- me comentó Adrián –A José se le ha vuelto a ir la pinza.

Se levantó el profesor de Filo, y por un momento pensé que le había oído.

-Escuchad, tranquilitos. Cuando nos bajemos entraremos en un hotel, para dejar las maletas en las habitaciones. Tendréis media hora para arreglaros y después os daremos tiempo para entrar en las tiendas de recuerdos.- empezó un bullicio en protesta -¡Silencio!- se callaron. -Bien, eso está mejor. Nosotros aún no sabemos cómo de grande es este sitio,- refiriéndose al resto de profesores -y antes de dejaros sueltos por ahí, monstruitos, tenemos que dejar claro a que partes podéis ir y a cuáles no.

Javier, el profesor de Biología, tomó la palabra:

-Mientras que estemos en los puntos de información tenemos pensado dejaros tiempo para comprar recuerdos, para que el resto de los días no tengáis que preocuparos sobre cuando compráis algún recuerdo, que si dónde, etcétera. Además, así el resto de los días no perderéis vuestro preciado tiempo libre comprando algo para la familia, sino pasándooslo bien. ¿Está claro?

-Sí- respondimos todos.

Me puse a sacar fotos al parque. Era enorme. Sabía que no tendría más que otra oportunidad de hacer fotos así al parque, a la vuelta, y seguro que en ese momento ya lo echaría tanto de menos que no me apetecería hacerle fotos. Además, no sabía cuántas fotos haría. Quizás me acababa la memoria de la cámara y todo.

-¡Daniel!

Me giré rápidamente, justo para pillar a Adrián apretando el botón. Detrás de él estaban Rodrigo y Elena mirando con interés. No cerré los ojos, ni me los tapé a tiempo.

¡Flash!

-Mierda, Adrián. ¿Para qué has hecho eso?- le pregunté mientras parpadeaba con frenesí, mientras él, Rodrigo, David y Elena se partían de risa.

-¡La mirada que has puesto!- se rio Elena. -Se podría vender por millones.

-Sí, pero antes que eso yo la robaría.- se rio Adrián -Sale más rentable.

Rodrigo no dijo nada: estaba más concentrado en dejar de reír. Sostenía la cámara entre las manos, con cuidado para que no se le cayera. Era inútil. Cada vez que volvía a mirar a la pantalla, volvía a doblarse de la risa.

-Es la foto…- murmuró entre dientes ante una nueva ocurrencia -Es la foto…

-¿Eh? ¿Me dejáis ver?- Sara se asomó por encima del hombro de Elena, y agarró la cámara. Sus ojos se movían entre mi cara y la pantalla.

Al final no pudo aguantarlo más y dejó caer la cámara en el asiento, haciendo caso omiso a una queja de Adrián.

-¡Esa cara! ¡Pareces un muerto resucitado!- se rio.

-Dejadme ver.- cogí la cámara y reprimí unas risas.

Aparecía achinando los ojos, con una mueca de incredulidad en el rostro. Las manos estaban encogidas y dobladas por la altura de las muñecas, una mezcla entre un muñeco de trapo y un lunático. Para colmo, con el flash los ojos se reflejaban rojos, con lo que, añadido a mi piel pálida, parecía un vampiro amorfo.

-Es la foto…- seguía Rodrigo, aporreando el asiento con las manos - Es la foto del Anticristo.- se rio.

-Hey, que eso no tiene gracia. No bromees con eso.-se quejó Sara.

-¡Mírala! Es la foto del Anticristo.-repitió Rodrigo. -Estás condenado a morir de risa tras ver su rostro.-le empezó a faltar el aliento.- Ay, la madre, qué cara has puesto.

-Eso es porque no te has mirado recientemente en el espejo, Rodrigo. Si te vieras, alucinarías y te morirías del susto.- le dije.

-Sí, porque soy tan guapo… tan guapo…- me replicó.

El autobús se detuvo. Javier se bajó del bus, y tras discutir unos minutos con el guardia de la verja, subió de nuevo.

-Ya nos dejan pasar.- nos dijo, mientras se abría la puerta.

-¿Por qué has tardado tanto, Javi?- le preguntó Bernardo. -¿No nos querían dejar pasar o qué?

-El guardia ese, de abajo,- empezó -no se creía que tuviéramos una reserva. Parece ser que no son pocos los que tratan de colarse para pasar una semanita o dos en este paraíso. Me ha estado contando una anécdota sobre una vez que detuvieron a un grupo de jóvenes, que vino en una furgoneta. No tenían reserva, de hecho era la primera vez que venían, así que en vez de fingir una, sabiendo que no les iba a funcionar, se bajaron y corrieron a través de la verja.

-¿La atravesaron?- preguntó Bernardo -¿Tenían superpoderes o eran Terminators?

Javier se le quedó mirando.

-Anda, no seas pelota, Berni.- le dio una colleja. -Estaba abierta. Acababa de pasar un grupo de un colegio y no habían cerrado la verja de nuevo. El caso es que corrieron y se escondieron en unos baños, donde esperaron hasta que fue de noche.

-Seguro que traían PSP’s y estuvieron metiéndose la viciada del siglo.- musité a David.

-Después quedaron en verse por la mañana en la entrada del “Conserva”, una atracción natural muy interesante, que me ha recomendado el guardia.

-¿Te la ha recomendado el guardia?- se metió Berni -Entonces tiene que ser buena, ¿eh?

-Sí, me la ha recomendado.- respondió Javi, quien no le quitaba el ojo de encima a Berni. -De hecho me ha dicho que “es una atracción natural con mucha acción”, palabras textuales suyas. Me ha comentado que su primo, Gustavo, trabaja allí. Él es quien pone los vídeos de orientación y eso, y quien ha hecho muchos. De hecho, me ha hecho una petición sobre vosotros que tengo que discutir con el resto de profesores.- añadió sonriendo.

Me estremecí.

¿Habéis visto alguna vez SAW? Ya sabéis, las películas esas entre terror y gore que vuestros padres no os dejan ver, pero que a vuestro compañeros de clase les encantan. La imagen de las chicas chillando cada vez que muere uno no es muy frecuente, así que sí, es esa. Bien. Seguro que os suenan. ¿Recordáis el muñequito rojo y negro que va en triciclo? Y de su sonrisa, ¿verdad? Sí. Cada vez que veo esa sonrisa se me ponen los pelos del lomo de punta.

Bueno, pues el profesor sonrió así cuando mencionó lo de la petición. Esa petición… me da muy mala espina.

Adrián se estremeció.

-Ah, odio los escalofríos, los odio.-murmuró para sí mismo.

Sí. Ya somos dos los que hemos visto esa sonrisa,- pensé. -Ya somos dos.


El autobús se detuvo por fin, tras una interminable callejuela de casas cerradas y abandonadas. Era laberíntico. Giramos a la derecha unas cinco veces y después tres a la izquierda. Bajamos y volvimos a bajar, dando vueltas y más vueltas por los túneles bajo las calles. Las ventanas y las puertas crujían al son del viento, con maderos clavados impidiendo la entrada. Un par de ratas negras y gordas cruzaron la calle en una ocasión, desapareciendo por debajo de una puerta. Me volvía estremecer. Lo segundo que más miedo me da. Lo primero es la profesora de Lengua.

Finalmente nos detuvimos, frente a uno de los cinco hoteles. Cada uno estaba pintado de un color distinto. Este era de color azul. Nos bajamos y agarrando las maletas, entramos en el Hall.

María, la profesora de Lengua, se dirigió a recepción.

-Hola, buenos días. Tenemos una reserva de trece habitaciones, reservadas en el día…

-Sí, sí, sí. Ya me acuerdo.- le cortó el recepcionista. -Me llamo Carlos. Si me seguís, por favor, espero hacer que vuestra estancia en nuestras instalaciones sea una agradable.- abrió una puerta que daba a un pasillo. -Seguidme por aquí. Las escaleras están la primera a la izquierda. Las rampas a la segunda a la izquierda, como os sea más cómodo, vosotros elegís.

-Pero, ¿no hay ascensor?

-¿Ascensor? Claro que hay ascensor. Pero es muy pequeño. No caben en él la familia de Gustavo, y con eso lo digo todo. ¡Huy!- se puso rojo. -No le digan que se lo he dicho yo. Es que… es un poco… ancho de caderas, de huesos gruesos, como diría mi madre.

-Ah. Bueno, en ese caso, ya que no hay ascensor… ¿Qué decís vosotros?- nos preguntó María -¿Preferís subir por escaleras o por rampa?

-Por una rampa- coreamos todos.

-Bien. La segunda a la izquierda entonces.- le seguimos.

El pasillo descendía hacía la izquierda todo el rato, dando vueltas sobre sí mismo.

-Primer piso.- Carlos señaló a una puerta del pasillo. Era la primera que veíamos.

-Oiga. Hemos bajado un piso, ¿no? Pero nosotros hemos reservado habitaciones en el tercer piso, así que ¿por qué estamos bajando?

-Es muy sencillo. En este parque los edificios están invertidos. ¿No lo sabían? Miren, les recomiendo que cuando vuelvan a subir me acompañen a la sala de audiovisuales. Puedo enseñarles allí un vídeo de orientación para que se aclaren un poco.

-En cuanto al tercer piso, aún hay que bajar más. Las habitaciones de los invitados están entre los primeros tres pisos para abajo. Las de los VIP’s, entre los tres y los seis, pegados a las salas de entretenimiento en los pisos siete y ocho. Los tres pisos que se ven desde la superficie son para los miembros directivos del parque, básicamente son sus viviendas. Son suites en las que viven todos los grupos que hacen posible el funcionamiento de este parque. Yo vivo arriba, en la primera planta.

-Pero no se preocupen. También se tienen buenas vistas desde las ventanas de las habitaciones de los invitados. De hecho, son unas de las mejores. Aquellos que tengan miedo al agua, o a los peces, no deberían mirar. Les aseguro que todo está perfectamente cerrado, herméticamente. Y una cosa más.- ya habíamos llegado a la planta tres. -Al final del pasillo hay una pequeña habitación. Si la abren, verán varios ascensores. Sé que les he dicho que no había. Pero miren el lado bueno de que les haya mentido: ahora conocen muchas más cosas que antes no conocían sobre este parque.

-Esta... mentira, como la suelen recordar, se la gastamos a todos los clientes que nos visitan, incluso a los que nos visitan por segunda vez. Espero que disfrutéis de las habitaciones, me he tomado personalmente la molestia de prepararles las trece habitaciones del final del pasillo, pegadas a los ascensores. Trece a cada lado, son todas suites que consisten en tres salas: dos dormitorios y el salón. Cada dormitorio tiene una ventana, con persiana incluida, y el salón tiene una doble. La televisión viene con dispositivos electrónicos extra, solo permitidos para aquellos que nos visiten las tres primeras veces. Después ya no los tendrán permitidos. Ah, y el cuarto de baño, me olvidaba. Cada habitación tiene dos cuartos de baño, cada uno con una bañera con chorros, un lavabo, váter y bidé. Bien, eso era todo. Disfruten las vistas, caballeros.- y desapareció rampa arriba.

Los profesores fueron los primeros en correr hacia las habitaciones, al final del pasillo.

-¡El último se lleva un beso de Justin Bieber!- gritó Javier. Y todos corrimos como si nos llevara el alma el diablo.

Rodrigo, Adrián, David y yo terminamos en una habitación juntos. Era la habitación número 6, de las trece que había. Los profesores finalmente se habían metido todos en la nº 13, si bien a regañadientes.

David era otro amigo nuestro, un personaje de piel aún más pálida que yo mismo, pero frente a él los especímenes irlandeses son seres de piel transparente, así que no esperéis encontrarle en el libro de los “Guiness Records”: No aparece, si bien por poco. Se parece bastante a mí, ambos somos de piel blanca, pelo negro y nos gustan más o menos las mismas cosas. Para evitar confusiones, aparte de que él es David y yo Daniel, suelo contar esto en primera persona, pero si sois veteranos, no os preocupéis que, si me lo pedís con educación, os puedo dedicar otra versión de esta historia en tercera persona, solo para vosotros, con mi firma en la portada y todo. Querer es poder.

Sobre cada cama había un sobre abierto, y dentro la tarjeta de seguridad de esta habitación. Estaba acompañada de un DVD y un Pen-Drive, con el simbolito de <AT> del parque. Eran las iniciales del nombre del parque, “Atracciones Temporales”. En el sobre mencionaba que eran videoclips y pequeñas películas sobre el parque, no solo como publicidad sino que además uno se los podía quedar, de recuerdo. Fuera del parque se permitían usar para cualquier cosa, sin tener que estar relacionada con el parque en sí.

-Bueno, veamos lo que tiene.- delicadamente llevé la película al DVD, cuando vi el aparato que estaba encima.

-¡Por la madre de…! ¡Rodrigo! ¡David! ¿Habéis visto esto?

-¿El qué?- Rodrigo salió de la ducha con una toalla anudada alrededor de la cintura y con espuma aún en el pelo. Siguió la línea que trazaba mi dedo en el aire, señalando a una cajita negra… sobre el DVD…

Abrió los ojos como platos.

-¿Es eso lo que creo que es?- se acercó rápidamente, antes de que Adrián le sujetase, para que no la manchara de espuma, ni la estropeara con el agua. David estaba boquiabierto a su lado.

Apreté suavemente el botón de encendido, y saqué de un cajón tres mandos. Sonreí suavemente mientras cargaba.

-Amo este hotel, amo este hotel- murmuraba David.

Call of Duty: Black Ops.

¡Dios, como amaba esa melodía!

-Bueno, empezad a jugar vosotros que yo me meto en la ducha, ¿va?- nos dice Rodrigo, rompiendo el silencio

-Sí, sí, de acuerdo.- respondimos.

-En cuanto acabe de ducharme, ¿quién se mete?

-Yo- respondo aún sin creérmelo. Un hotel con televisión, con parque de atracciones al lado, rodeado de casas abandonadas, y con una especie de parque natural al lado muy raro. Y entonces caí en la cuenta de lo que faltaba en esa habitación.

Me giré y abrí las cortinas. Estaba echada la persiana, aunque no del todo. Una luz azulada pasaba a través de las rendijas. Levanté la persiana, y la luz azulada invadió el salón.

Observé boquiabierto.

-Por la Galil del Black Ops.- murmuré sin aliento. Y pegué la mano al cristal.

Agua. Era una inmensa pecera, repleta de agua. Toneladas y toneladas, kilolitros y kilolitros de agua. Bancos de peces nadaban dispersados por el acuario. Un par de peces más grandes los dispersaban cada vez que se acercaban a estos.

Una masa esponjosa de medusas flotaba lentamente por el fondo, y un par de pulpos se impulsaban lentamente hacia una pared rocosa. Llena de agujeros, de pronto de uno salió un pez largo y agarró entre las mandíbulas a un pulpo, y sin soltarle se lo llevó adentro.

De pronto, como si de una mano de escamas se tratara, un banco de los peces pequeños pasó por la ventana, al otro lado. Pero de pequeños nada. Medían como poco medio metro, y como mucho metro y medio de largos. Eran de color plateado, con los ojos de color rojo oscuro, y de pupila negra. Alguno de ellos tenía la boca abierta, y los dientes eran tan largos como mis dedos, y de finos como los meñiques.

Cuando pasaron, los vi dirigirse al fondo, y esquivar, con éxito, pues eran muy rápidos, a los grandes. Comparé el tamaño con los grandes y traté de calcular cuánto medían, pero no me daba: eran entre cinco y siete veces más grandes que los peces pequeños.

Tantas matemáticas me daban vértigo, así que bajé las persianas. Sí, así mejor. Ni brillo azulado fantasmal, ni peces demasiado grandes a menos de dos palmos de cristal y metal.

Después de ducharnos, subimos al Hall, a esperar a los demás. La Play podía esperar. Al fin y al cabo, teníamos dos semanas de diversión.

Al final del pasillo, esperando los ascensores, vimos el primer guarda de seguridad. Uniformado, leía el periódico muy serio, sentado en una de las siete sillas de esa sala.

Uno de los ascensores crujió. El guarda señaló el del centro. Ese se abrió.

Suspiró.

-Siempre acierto.- se fijó en nosotros - ¿Sois nuevos? ¿Cuántos sois?

-Sí, somos nuevos. Venimos con el colegio, y somos casi cincuenta.

-Oh, cincuenta. Sois muchos. Espero que os lo paséis bien. ¿Os ha gustado el acuario? ¿U os da miedo?

-Está muy bien. Es inmenso. Oye, por curiosidad, ¿cómo hicisteis un acuario tan grande?

-Ah, sí.- sonrió -Esa es la típica pregunta inicial. El 83% de las personas que vienen la primera vez me la hacen. El acuario es un lago subterráneo. El hotel es más reciente en comparación con el lago. Los animales que nadan en él ya vivían en él. Posiblemente sean especies únicas en este parque. Algunas criaturas acuáticas las hemos añadido nosotros, como las pirañas o los lagartos y reptiles de más del Conserva, y otras han evolucionado con el tiempo.

-¡Hala! No sabía que en este parque hubiera especies únicas del planeta.

-¿Del planeta? ¿Quién ha mencionado que estemos en un planeta? Yo he vivido toda mi vida aquí. No conozco el planeta ese.- añadió serio.

Me sentí incómodo, de repente. A este hombre estaba más loco que José.

-Ah, lo siento, nos tenemos que subir ya, hemos quedado en diez minutos arriba, y tenemos que pedirle a Carlos que nos enseñe un video de orientación.

-De acuerdo. Os estaré esperando aquí sentado.- sonrió afablemente y añadió -Una cosa: supongo que por la noche querréis bajar a las salas de entretenimiento. Hay jacuzzis, piscinas enormes, mesas para jugar al póker y al mus… de todo. Absolutamente. Si echáis de menos algo, algo que pueda hacer vuestra estancia más agradable, más cómoda, solo tenéis que sugerirlo a los compañeros de recepción. En un par de semanas lo tendremos todo instalado. Para nosotros no es ninguna molestia, de verdad. Bueno, pues si queréis bajar, supongo que no querréis que los profesores estén por aquí, vigilando. Sé que hay rampas, pero no hay ganas de bajar dando vueltas cinco pisos, ¿no? Bien. Debéis sugerirles a los profesores que vayan a cenar al “Midnight-Quake”, un restaurante muy conocido y visitado por aquí. Si se quedan allí, lo harán hasta después de medianoche, y ya no os molestarán más. Como su nombre indica, las bebidas fuertes las sirven a partir de medianoche, con ofertas especiales para los menores de edad. Os sugiero que vayáis allí a cenar, y que os vayáis antes de medianoche a “vuestras habitaciones, a descansar”. En vez de tal, bajad un rato más tarde a la séptima planta y pasáoslo bien. Mañana ya podréis ir al Conserva. Podéis preguntarle a cualquiera. Es la mejor forma de deshacerse de los profesores. Se le ocurrió a un alumno hace años. Nos la comentó y nosotros dimos con el resto.

-Ajá.- comentó Rodrigo.

-Gracias, gracias por todo.- respondimos -Hasta la noche.

-Hasta la noche.

El ascensor tenía frente a nosotros un ojo de pez, como los de los barcos, solo que cerrado herméticamente. A la derecha, en una esquina, estaban los botones para llegar a las distintas plantas. Eran 14 botones en total: los de arriba, las habitaciones de los directivos & compañía; el de la planta baja, una B; y los pisos de invitados y entretenimiento, ordenados de manera inversa, los más altos abajo. Extrañamente el que estaba más abajo era un 10, y tenía una ranura pequeña al lado, como las de las taquillas de las piscinas, para meter dinero. Abajo había otra donde supuestamente se recogía.

-¡Un momento, por favor! ¡Abrid las puertas!

David colocó el pie entre las dos puertas cerrándose, y al ver que no paraban, pulsó el botón. Se abrieron de golpe, con un nuevo crujido.

-Que viejo es esto, ¿no?- comentó Raúl.

-Ya ves.- respondió Clara. -Más viejo que mi tía abuela Paca.

-Buenas tardes- nos saludaron. Venían acompañados por María y Teresa.

Se cerraron las puertas y se elevó chirriando.

-Como se caiga… mataré a José.

Clara frunció el ceño.

-Pero si José no tiene nada que ver.

-Eso me da igual. Si se cae es culpa de José. Porque lo digo yo.

Cada cierto tiempo se veía a través del ojo de buey partes del acuario, aunque si te digo la verdad, trataba de no pensar que íbamos a dormir esa noche en un acuario gigante. El ascensor estaba iluminado por una luz amarillenta del techo, y cada vez que pasábamos una ventana se iluminaba todo con esa luz fantasmal azul.

-Oye, ¿qué opináis vosotras de las vistas al fondo?-preguntó Raúl a las chicas.

-Está bien. Los efectos en 3D les deben de haber costado un pastón, pero si lo observas detenidamente, te puedes dar cuenta de que es una pantalla, si bien una pantalla inmensa.-respondió Teresa.

-Sí, aquí todo es inmenso.-añadió María.

Nos quedamos mirándolas anonadados.

-Lo diréis de coña, ¿no?- preguntó Adrián. Él había estado a mi lado cuando levanté la persiana, y los peces pasaron al otro lado. Ni siquiera un maestro en diseño gráfico y por ordenador, ni aquellos que diseñan juegos de Zombies para chavales adolescentes, podría haber creado tal perfección gráfica. -Siento estropearte esa idea, pero el acuario es real. Se ve en 3D, como la vida real, ¿o tú ves en 2D? Además, antes estuvimos hablando con el guardia, y nos comentó que no es que sea un acuario nuevo, sino que era un lago subterráneo, y que construyeron el parque sobre él.

-Sí, y tú vas y como un idiota te lo crees. Esos peces obviamente no existen, a menos que te fumes muchas drogas. Son unas grabaciones, unas grabaciones muy buenas, debo añadir, de algún dios del diseño gráfico.

-Pero la perfección no existe,- contraatacó Teresa. -y por eso llegué a la conclusión de que se trataba de un vídeo en 3D, o un acuario gigante…

-¡Eso te acabo de decir!- la cortó Adrián.

-¡Déjame terminar! Pero como no puede ser un acuario gigante: se les habría ido el dinero por el desagüe, literalmente, tiene que ser una pantalla de proporciones gigantes.

Raúl decidió intervenir.

-Ehm, Teresa.

-¿Sí?

-Tú no has probado el DVD, verdad, el que estaba encima de la cama…

-Ah, ese. No. ¿Por qué?

-Porque nosotros lo hemos probado y lo explica bastante. Es un lago subterráneo. El vídeo trata de un grupo de seis personas, que vienen al hotel y van grabando todo. Esa es la segunda parte. En la primera explican el origen de este parque y hacen una breve mención al acuario, básicamente lo que ha comentado Adrián. Es muy entretenido.

-Eso no explica nada, podría ser…

-No. ¿Mentirían a los clientes de un hotel, adultos incluidos? No. En la parte en la que explican el origen y lo del acuario, bucean por el lago, en trajes de submarinismo. Pasan a través de los bancos de peces plateados, esos con unos dientes que están hechos para arrancar carne; nadan cerca de los grandes, y por último, para impresionar, nadan alrededor del hotel.

-El hotel ocupa un espacio enorme en el agua, pero el lago es tan grande que solo aparece el hotel al final del vídeo.- añadió Nacho.

-De acuerdo. Una pregunta más y si me la respondes, aceptaré que se trata de un acuario, ¿vale?

-Claro, ¿cuál?

-La luz azulada que ves en el techo del acuario. ¿De dónde viene?- preguntó Teresa -Porque cuando estábamos arriba no vimos una explanada de agua, ¿no? En el mar, la luz aparecería por la luz solar, pero no estamos en el mar. Aquí en la superficie hay hoteles y un parque de atracciones.

Entonces caí en la cuenta. Era cierto. Tenía que ser una pantalla, porque si no, ¿de dónde venía la luz?

Raúl sonrió.

-Es un híbrido genético entre liquen y alga, que crece en las rocas. “Desprende una luz azulada que permite iluminar las habitaciones de los hoteles, día y noche.”, palabras textuales del vídeo.

Teresa lo asimiló.

-Vale, estaba equivocada. Es un acuario.

-Sí, no pasa nada. Tenías un argumento muy bueno.

Con un crujido por parte del ascensor, se abrieron las puertas y salimos al Hall.
Javier, Alex, María y José ya estaban sentados. Alex también es un profesor, el de Educación Física, para ser exactos.

-Hola chicos.- nos saludó Javier - ¿Qué tal? ¿Os gustan las habitaciones? Está currado el acuario, ¿eh? Tengo que preguntarles quién lo ha construido, para hacerme uno en mi casa.-sonrió.

-Sí, Javi, yo también quiero uno.- añadió Berni, apareciendo por un pasillo.

-¿Y tú de dónde vienes?
-De las rampas. Los ascensores tardaban mucho- se explicó.

Minutos más tarde ya había llegado el resto, y Carlos bajó al Hall por las escaleras, sorprendiendo a todos.

-Estaba en mi habitación, ordenándola un poco- se explicó. - Bueno, os tenía que enseñar un vídeo, ¿no? Bien, seguidme.- se dirigió al lado de las escaleras, y se metió por debajo.

Había un hueco pequeño, un pasillo largo y mal iluminado, que terminaba en una sala amplia, con sillas, y con un proyector en la parte de atrás.

-Bien.- encendió el proyector y  mientras nos sentábamos apagó las pocas luces que había encendidas. -Espero que os guste, o que al menos lo respetéis.



Hora y cinco minutos más tarde nos encontrábamos frente a un punto de información, aguardando a que volvieran Alex y María.





De momento lo voy a dejar aquí, aunque aún le falta un buen trecho para terminar el prólogo. ¿Os está gustando? ¿Debería subir más? ¿Qué debería cambiar en los diálogos y en el desarrollo de la acción?

Por favor, si encontráis cualquier fallo, cualquier personaje que no cuadra (los nombres Jesús y José intercambiando posiciones, por ejemplo), decídmelo en un comentario. No van a aparecer unas mandíbulas de vuestro teclado cuando tranquilamente lo estéis escribiendo ni os arrancarán los dedos.



6 comentarios:

  1. Holaaa ^^ (lo prometido es deuda Arturo)
    Me ha gustado mucho, en serio. La forma en la que metes directamente al lector me encanta.
    Solo tengo una cosa que objetar; con tanto personaje nuevo así de repente, no se quien es José (¿era el profesor de filosofía?) y otros como él también se me escapan.
    Pero bueno, está genial.
    Besos, Miriam :)

    ResponderEliminar
  2. ¡Hola Miriam!
    Sí, has acertado, José es el profesor de Filosofía. Al principio le había llamado Jesús, pero la gente le relacionaba con una extraña broma sobre religión y para evitar confusiones le llamé José. A pesar de mis esfuerzos aún hay algún Jesús despistado por ahí...
    María es la profesora de Lengua y Javier es el profe de Biología. Alex es el de Educación Física.

    Espero haberte ayudado ^^,
    un abrazo muy fuerte,
    Naif.

    ResponderEliminar
  3. Como el móvil me vacila te dejo un segundo comentario xd
    La historia está genial, y la forma que tienes de describir hace que te metas de lleno en la historia.
    Es muy original, y si sabes desarrollarla saldrá algo muy bueno de ahí.
    Sin embargo, un punto en contra serían los nombres. Metes muchos de golpe y no da tiempo a asimilarlos, lo que da lugar a confusión.
    A pesar de eso me encanta :)
    ¡Un beso, Arturo!
    Meri :)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Hola Meri,
      muchísimas gracias por comentar (parece que ya nadie me comenta entradas antiguas, es una auténtica desgracia :'( )
      Sí, lo cierto es que comentar con el móvil es un auténtico caos, hay que estar continuamente recargando la página por el Internet, que va muy lento, volver a entrar en la cuenta Blogger y volver a escribir el comentario, y todo para que no cargue bien y haya que reiniciar la página y empezar por el principio xD

      Sobre los personajes, no es la primera vez que me lo comentan y no será la única. Pero me veo incapaz de describir y describir a cincuenta o setenta personajes secundarios que solo aparecen en un par de escenas seguidas y que luego desaparecen sumergidos en la trama, o que se desavnecen de un plumazo - ahí va, ¿dónde se ha metido Jimmy? ¡¿Que Berni se ha caído en la pecera y se lo ha comido un qué?!

      ***** En este contexto, Jimmy y Berni son solo dos personajes ficticios, y estas situaciones que acabo de explicar son meros ejemplos ficticios, a Jimmy nunca se lo come un qué y Berni no desaparece de un plumazo, ni viceversa. Tranquila. *****

      En la historia el personaje principal se despierta en un autobús sin tener mucha idea de dónde está. De pronto cae en la cuenta: está en una excursión escolar, hacia un parque de atracciones gigante - oh, dios mío, hasta ahora el sueño no tiene pérdida -, pero el estudiante es nuevo de ese año, como comento en un par de puntos (o quizás en la parte dos de este capítulo... lo dividí en dos por recomendación expresa, y ahora continuo lamentándome), de modo que no conoce más que algunos nombres, duda en otros y amista con tres o cinco personas.

      Un abrazo muy fuerte, Meri,
      hasta el próximo comentario :D


      Naif

      Eliminar
  4. Hola Naif!
    Me encanta tu historia y creo que es sobre todo muy original y tiene algunos detalles muy realistas que son los que realmente le dan vida, y ademas te sacan una sonrisa bien grande.
    Si quieres una crítica, te diría que es cierto que sobre todo en la primera parte entran un montón de personajes y te dejan un poco en el sitio preguntandote quien es quien y que hacen ahí, pero supongo que es una manera de presentarlo. Mi otra aportación que es más un gusto mío, sería que a veces pones parrafos de descripción, especialemnte el de la pecera, demasiado largos, y si los dividieras en varias partes ayudarías bastante. Por lo demás los diálogos están muy logrados y las notas en las que el personaje habla directamente me-encantan.
    Espero ser de ayuda! Un beso~

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    Respuestas
    1. Je, je, je, he aquí de nuevo el problema de los personajes.No puedo sino darte la razón.

      Los personajes que no sabes qué pintan ahí actúan como personajes secundarios (más bien terciarios y extras y relleno, para pasteles de carne y el pavo de navidad), y te diría si no es indiscreción que tampoco deberías preocuparte demasiado por sus nombres, ni hacerte una lista con todos ellos ni repasar sus características o defectos físicos personales para poder reconocerles más adelante. No hace falta. No te preocupes, cuando vuelvan a ser esenciales para el hilo de la historia, me aseguraré de anunciar su entrada triunfal con tambores y trompetas, hasta entonces...

      ... ¡la pecera! ¿Realmente tiene mucho texto? Yo realmente le encuentro más texto y más liosa la extraña reacción del guardia, o... ah, ya veo, te refieres a los trozos de conversaciones en las que discuten sobre la realidad de la pecera... sí, son un pelín extensos, veré qué puedo hacer.

      Un abrazo muy fuerte, Irene,
      me ha encantado comentarte,
      aún más que lo hayas leído y hayas decidido comentar,
      gracias ^^


      Naif.

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